domingo, 3 de diciembre de 2017

Para Aceitunas Fragata Morón no hay nada como el hogar

Bill Murray se levantaba experimentando lo mismo cada día: sonaba la misma canción en el despertador, se encontraba con la misma gente en el hotel cutre en el que se hospedaba, un tipo le decía “eh, te conozco” y más cosas por el estilo. Luego se acostaba y al día siguiente la vida seguía igual. Pues eso es lo que parecen experimentar los jugadores de Aceitunas Fragata Morón cuando juegan fuera de casa: errores absurdos, equipos que hacen el partido de su vida y derrotas, definitivas, extrañas contra equipos que no atravesaban su mejor momento. Por una vez, el tercer cuarto estuvo a favor del equipo moronense, pero el resto de periodos no mostraron la misma solvencia para un equipo que tiene dependencia hogareña.
El primer cuarto estuvo marcado por el gran acierto del equipo local en los triples y la falta de puntería Aceitunas Fragata Morón. Empezaba bien el partido para los de Rafa Rufián, pero los madrileños se aferraban a su gran arma, el tiro exterior. Había un intercambio de golpes que permitía cierta competitividad en el marcador, pero se notaba la mayor facilidad de los locales para anotar desde fuera. También, por qué no decirlo, había más permisividad en los contactos. Sin ir más lejos, al descanso la diferencia era de 5-14. Cinco contra catorce. Nueve faltas más para Aceitunas Fragata Morón. Curioso. Aun así, el equipo competía, pero se iba al primer cuarto con 6 puntos de diferencia. 26-20.
En los segundos diez minutos, el equipo de Rafa Rufián luchaba por no despegarse del partido, pero el arbitraje y la falta de acierto en ataque lastraban mucho las aspiraciones. Una cosa: lloriquear es deleznable, pero negar lo evidente es de estar ciegos. Imposible competir de igual a igual con esa diferencia de criterios. De todos modos, el equipo visitante no podía frenar el frenesí desde el exterior de los madrileños, que tenían el cielo abierto a pesar de las defensas tan importantes del equipo moronense. Costaba a los jugadores poder hacer daño a la escuadra canoísta y, además, parar esa ofensiva local. Al descanso, Real Canoe mandaba de doce en el marcador, 49-37
Arranque espectacular del Aceitunas Fragata Morón con un 2-12 de parcial. Impresionante respuesta de los de Rafa Rufián aferrados a la mejor arma del Real Canoe, el tiro exterior. Pero ellos tampoco sufrían una baja en ese sentido, y el partido seguía, a pesar de la reacción moronense, en manos de los madrileños. Pero ni la reacción de los locales al gran arranque de Aceitunas Fragata Morón servía para mantener esa ventaja clara con la que se iban al descanso. No es lo mismo mandar de 12 que de 7 al descanso y ese era el consuelo de Real Canoe, que se iba al último periodo con 68-61 en el marcador. En el cuadro de Rafa Rufián la mala noticia era la lesión de Alejandro Rodríguez, que dejaba con menos efectivos al Aceitunas Fragata Morón para los 10 minutos finales.
Aun así, Real Canoe se ponía de nuevo las pilas en el inicio del último cuarto. Regresaba en los primeros compases la ventaja al más doce con 8:50 por jugar. Tiempo muerto del Aceituna Fragata Morón para poder romper con esa mala racha. ¿Cuál? Pues la que quieran: o bien la de este cuarto o la de derrotas seguidas fuera de casa sin parar. Está muy bien dar espectáculo en casa, pero no competir fuera con solvencia al 12º es para hacérselo mirar. Sí es verdad que lo que ahora llaman intangibles no estuvieron de parte de Aceitunas Fragata Morón, pero es muy extraño que los mismos jugadores que en casa dan el gran show fuera se transforman en un equipo distinto. No se puede depender siempre de Cheick Conde y Ted Hinnenkamp si los demás no tienen el día. Pelearon hasta el final, pero las canastas entraban en el lado contrario.
Al final, una nueva derrota fuera de casa y el equipo necesita agarrarse al factor Alameda para poder tener opciones, en esta primera vuelta, de quedar arriba. 92-79 y a esperar a que Cambados caiga en el Pabellón Alameda .
Comunicado de Juan Luis Mármol

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