miércoles, 24 de mayo de 2017

El carismático jugador del Covirán Granada, Jesús Fernández, cuelga las botas

Noche de martes en la ciudad de Granada. El reloj marca las 21h y algo más de 6.000 espectadores se congregan en las gradas del Palacio de los Deportes para poner su granito de arena en el camino del Covirán Granada hacia la final de los playoffs por el ascenso.
La noche lo tenía todo para ser una de esas que terminan pasando a la historia del baloncesto de una ciudad pero en el deporte nada puede darse por seguro y el Zornotza ST terminó por culminar su épica eliminatoria con un triunfo que apeaba a los nazaríes de la lucha por el ascenso a la Liga LEB Oro tras un año en el que el conjunto de Pablo Pin había sido capaz de levantar el título de campeón de Copa LEB Plata.
(Foto: Fermín Rodríguez/FGBC)
La temporada tocaba a su fin pero, unos segundos antes de que la bocina señalara el camino a los vestuarios, el técnico del equipo andaluz movió su banquillo para realizar el cambio más simbólico de la temporada. Edu Pérez se preparaba para entrar en pista señalando a un Jesús Fernández que anticipaba de algún modo su despedida llevándose las manos al corazón, agradeciendo a las gradas su cariño y fundiéndose en un abrazo en la banda con su técnico Pablo Pin.
De este modo, el jugador más veterano de la Liga LEB Plata ponía el punto y final a dos décadas y media de baloncesto en las que disfrutó de la Liga Endesa, celebró ascensos y títulos en la LEB Oro, coqueteó con el baloncesto internacional en México y recuperó la ilusión de toda una ciudad en la LEB Plata como abanderado de un Covirán Granada desde el que dice adiós con unas pequeña espinita al no poder culminar el ascenso a la Liga LEB Oro.
Pese a ello, Jesús se va dejando el mejor sabor de boca posible entre la que ha sido la afición de su vida. Con un ascenso (de EBA a Plata) y un título de campeón de Copa (LEB Plata), su nombre ha sido sinónimo del renacer del baloncesto en una ciudad en la que lo ha dado todo durante las dos últimas temporadas. Un notable esfuerzo que tan sólo los más cercanos al jugador han podido ver con un Jesús Fernández que madrugaba para trabajar, que realizaba notables esfuerzos para asistir a cada entrenamiento y al que todavía le quedaban fuerzas a última hora del día para atender, con la complicidad de su mujer Yadira, a sus hijos Hugo y Martín.
Sin duda ellos serán los principales benefactores de una retirada que le llevará a ver desde la barrera un baloncesto que pierde a uno de sus hijos ilustres pero del que quiso despedirse a través de una emotiva carta en la que la puerta quedaba entreabierta…
Y es que quizá muy pronto, el histórico “americano de Villena” pueda estar de vuelta en un baloncesto al que aporte su valiosa experiencia desde otro campo porque, si así sucediera, todos ganaríamos de nuevo.
Mientras llega el momento… ¡Gracias por todo Jesús! 
Carta de despedida de Jesús Fernández:
Lo primero quiero dar las gracias a toda la afición de Granada, primero por mí, por todo el cariño que me llevo de todos vosotros. Llevo aquí 13 años y solo tengo palabras de agradecimiento. Me siento orgulloso de ser parte de la historia de la Fundación y me da pena que no se haya conseguido el objetivo, pero esto es deporte y no siempre se consigue lo que deseas.
Dar las gracias a Oscar por haberme dado la oportunidad de sentir todo lo que he sentido estos tres años. Animo Oscar, estoy seguro que con el trabajo que haces seguro que antes de que te des cuenta estarás arriba. Lo mismo para Fernando Bailón y Javier Molina. Gracias a Pablo Pin por el trabajo de estos tres años. Eres muy grande y seguro que te espera una larga carrera de éxitos. Gracias a Nico, Zamo, Alberto, Fermin, Arturo, y todos los que trabajan en este gran club. 
Mi capitán, mi amigo, mi compañero, Pablo García. Tú sí que eres eterno. Soy afortunado de haberte conocido. Mi agente, Paco López, Sergio Valdeolmillos, mis padres, Juan y Loli, hermanas, Virtu y Ana, cuñados, sobrinos, suegros, tíos, etc, etc… gracias a todos por todos estos años de no estar juntos, pero estar siempre a mi lado. A mujer, Yadira, mi soporte diario, a mis niños, Hugo y Martín, que siempre han sufrido por no tener a su padre en casa.
En fin, que esto no es una despedida, es un hasta luego. El baloncesto ha sido, y será mi vida. 
Os quiero a todos. Vamos Granada.
Pd: Seguro que me he dejado a alguien, perdonad.
FUENTE: Pablo Romero (ÁREA DE COMUNICACIÓN FEB)

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